Mitos sobre el coche que aún mucha gente cree (y que son falsos)

Vehículo moderno y elementos relacionados con mitos sobre el coche

Hay consejos sobre coches que parecen escritos en piedra. Que hay que dejar el motor al ralentí varios minutos antes de arrancar, que la gasolina de 98 octanos siempre es mejor o que llevar el depósito casi vacío puede acabar dañando la bomba. ¿Te suena alguno?

El problema es que muchos de estos consejos tienen su origen en coches de hace décadas, cuando la mecánica y la electrónica eran muy diferentes a como son ahora. Otros parten de una idea que tiene algo de cierto, pero que se ha exagerado con el paso del tiempo.

En Racers, creemos que ha llegado el momento de separar la creencia popular de la realidad. ¿Qué es verdad y qué no? Estos son 7 mitos sobre el coche que probablemente hayas escuchado más de una vez.

Mito 1: «Hay que dejar calentar el coche antes de empezar a conducir»

Coche moderno calentándose antes de iniciar la marcha

Durante años fue prácticamente un ritual: arrancar el coche y dejarlo al ralentí unos minutos antes de ponerse en marcha, especialmente en las mañanas frías.

La idea tenía sentido en vehículos antiguos, cuyos motores necesitaban alcanzar cierta temperatura para funcionar correctamente. Pero ¿sigue siendo necesario hacerlo en vehículos modernos?

Realidad

En general, no. Los motores actuales cuentan con sistemas de gestión electrónica e inyección que permiten que funcionen correctamente desde el arranque, incluso con el motor frío.

Eso no significa que puedas arrancar y salir inmediatamente acelerando a fondo. El aceite necesita unos instantes para distribuirse y llegar a las distintas partes del motor; mientras el propulsor no ha alcanzado su temperatura de funcionamiento, conviene evitar esfuerzos.

Dejar el coche varios minutos parado no suele aportar ninguna ventaja. De hecho, el motor puede alcanzar antes su temperatura adecuada si comienzas a circular suavemente.

¿Qué deberías hacer?

Arranca y comienza la marcha con tranquilidad. Durante los primeros kilómetros, evita aceleraciones fuertes y revoluciones excesivamente altas.

Mito 2: «La gasolina de 98 octanos hace que el vehículo funcione mejor»

Surtidor de gasolina y diésel

Es uno de esos mitos sobre el coche difíciles de desterrar. Como 98 es un número mayor que 95, mucha gente interpreta que es automáticamente mejor. Y si además el combustible es más caro, es porque tiene algo más, porque aporta algún beneficio, ¿no?

Realidad

El octanaje no indica que una gasolina tenga más calidad ni que contenga más energía. El número de octanos hace referencia, principalmente, a su resistencia a la detonación o autoencendido.

En un vehículo en el que el fabricante recomienda gasolina de 95 octanos, repostar 98 no aporta más potencia, no limpia el motor de forma significativa ni reduce el consumo. El motor no está programado para aprovechar ese mayor octanaje, por lo que no justifica el sobrecoste. La gasolina de 98 es relevante en motores de mayores prestaciones y vehículos diseñados para combustibles de octanaje superior.

¿Qué deberías hacer?

Mira las recomendaciones del fabricante. Si tu coche está preparado para funcionar con gasolina 95, no necesitas pagar más en cada repostaje. Echar gasolina de 98 octanos no suele aportar ningún beneficio apreciable.

Mito 3: «Conducir en reserva puede estropear la bomba de combustible»

Reserva depósito de gasolina

Aquí hay una parte de verdad que probablemente explique por qué este mito lleva tantos años circulando. La teoría dice que el combustible ayuda a mantener refrigerada la bomba y que, con el depósito casi vacío, esta podría calentarse más. Pero ¿significa eso que entrar en reserva va a provocar una avería?

Realidad

No. Que se encienda el testigo de reserva no significa que se vaya a romper la bomba de inmediato ni que el combustible restante deje de ser suficiente para que el sistema funcione correctamente.

Sin embargo, tampoco es buena práctica circular constantemente con el depósito prácticamente vacío. Además de aumentar el riesgo de quedarse tirado, reduce el margen ante un atasco, una desviación de ruta o si la gasolinera a la que pensabas ir está cerrada. Cuanto menos combustible queda, menos margen tienes ante un imprevisto.

¿Qué deberías hacer?

Puedes circular puntualmente después de que se encienda la reserva, pero no conviertas la luz del combustible en una señal de «bah, aún puedo hacer otros 100 km». Lo recomendable es utilizar la reserva como lo que es: un aviso para buscar una gasolinera.

Mito 4: «Si está encendido el aire acondicionado, el coche gasta muchísimo más»

Especialmente en verano, no faltan los conductores que prefieren pasar calor antes que conectar el aire acondicionado, para así ahorrar combustible. ¿Realmente la diferencia es tan grande?

Realidad

Es cierto que el sistema de climatización necesita energía para funcionar y, por tanto, puede aumentar el consumo. Pero decir que el aire acondicionado dispara el gasto de combustible es exagerado.

Además, se da una curiosa paradoja: a altas velocidades, circular con las ventanillas completamente abiertas tampoco es eficiente, pues aumenta la resistencia aerodinámica y, como consecuencia, el consumo.

¿Qué deberías hacer?

Utiliza el climatizador o aire acondicionado de forma razonable y evita temperaturas extremas. No hace falta convertir el habitáculo en una nevera para viajar cómodamente. El aire acondicionado influye en el consumo, pero su impacto no justifica pasar calor innecesariamente.

Mito 5: «En los coches modernos, ya no es necesario revisar el aceite»

Comprobar el nivel de aceite del motor

Con tantos sensores y avisos en el cuadro de instrumentos, es fácil pensar que el coche se encargará de avisarnos en caso de haber algún problema. ¿Quiere decir eso que podemos olvidarnos por completo de comprobar el aceite?

Realidad

No deberíamos. Los sistemas electrónicos son una ayuda fantástica, pero no sustituyen el mantenimiento periódico.

El nivel de aceite puede disminuir por consumo, pequeñas fugas u otras circunstancias. Y aunque algunos vehículos incorporen sistemas electrónicos capaces de controlar el nivel o avisar al conductor, las indicaciones y procedimientos dependen de cada modelo.

¿Qué deberías hacer?

Sigue el programa de mantenimiento del fabricante y comprueba periódicamente el nivel de aceite. Si detectas que baja con frecuencia, no te limites solo a rellenarlo una y otra vez: conviene averiguar el motivo. La electrónica ayuda, pero no elimina la necesidad de realizar un mantenimiento preventivo.

Mito 6: «Lavar el motor hace que funcione mejor»

Capó de vehículo abierto con motor a la vista

Un motor lleno de polvo y suciedad no resulta precisamente atractivo. Pero de ahí a pensar que limpiarlo hará que el motor funcione mejor hay un trecho. ¿De verdad merece la pena lavar el motor?

Realidad

Una limpieza exterior puede mejorar el aspecto del compartimento, pero la suciedad superficial no significa que el motor esté funcionando peor.

Además, aquí hay que tener especial cuidado con cómo lo lavamos. El motor contiene componentes eléctricos, conectores, sensores y otros elementos que no están pensados para recibir directamente agua a presión. Una limpieza incorrecta puede provocar precisamente el problema que pretendemos evitar.

¿Qué deberías hacer?

Si necesitas limpiar el motor, utiliza métodos y productos adecuados y evita dirigir agua a presión indiscriminadamente sobre componentes eléctricos o conexiones. Y, sobre todo, no confundas un motor limpio con mejor mantenido. Lavar el motor puede ser útil por estética o mantenimiento, pero no aumenta por sí mismo sus prestaciones.

Mito 7: «Los neumáticos solo hay que cambiarlos cuando están completamente gastados»

Este quizá sea uno de los mitos sobre el coche más peligrosos. Muchos conductores creen que el neumático sigue estando perfectamente si todavía le queda dibujo… y esperan hasta el último milímetro para cambiarlo.

Realidad

Grave error. En España, la profundidad mínima legal del dibujo es de 1,6 mm, pero que un neumático aún esté por encima de ese límite no significa que conserve las mismas prestaciones que cuando era nuevo.

El desgaste afecta especialmente a su comportamiento en mojado. Según disminuye la profundidad del dibujo, la capacidad para evacuar agua también puede verse comprometida.

Y no todo lo marca el dibujo: la edad del neumático, el estado de la goma, posibles deformaciones, grietas o desgastes irregulares también deben tenerse en cuenta.

¿Qué deberías hacer?

Comprueba periódicamente el estado y la presión de los neumáticos y no esperes a llegar al límite legal para plantearte cambiarlos. Si observas desgaste irregular, daños visibles o un comportamiento extraño del vehículo, es recomendable que un profesional revise los neumáticos.

¿Cuántos de estos mitos sobre el coche conocías?

La próxima vez que alguien te diga que hay que dejar el coche calentando, que la gasolina de 98 siempre es mejor o que circular en reserva va a romper la bomba, ya tendrás argumentos para mantener la conversación.

Pero tampoco caigas en el extremo contrario: que algo sea un mito no significa que todo lo que hemos aprendido sobre nuestros coches sea falso. Muchas de estas creencias tenían sentido en determinadas circunstancias y vehículos más antiguos.

El ‘problema’ es que la tecnología ha cambiado y algunos consejos no han evolucionado al mismo ritmo. Si no quieres caer en estos mitos, lo mejor es seguir las indicaciones del fabricante sobre qué necesita realmente tu coche.

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