Vuelta al cole en coche: 8 errores que debes evitar con tus hijos

Padre llevando a su hijo durante la vuelta al cole en coche

La vuelta al cole trae de nuevo las prisas de cada mañana: preparar desayunos, mochilas, uniformes, buscar las llaves y salir de casa intentando llegar a tiempo. Si además llevamos a los niños en coche, los trayectos que durante las vacaciones eran tranquilos pueden convertirse de repente en una carrera contra el reloj.

Pero ¿hasta qué punto esas prisas afectan a nuestra forma de conducir? Desde estacionar donde no debemos hasta no comprobar el sistema de retención infantil, cada septiembre repetimos con frecuencia ciertos errores que no deberíamos cometer.

La buena noticia es que la mayoría de ellos pueden evitarse con pequeños cambios de hábitos. Porque la seguridad debe ser siempre lo primero. ¿Sabes cómo lograrla? Estos son algunos de los errores más habituales durante la vuelta a los colegios.

1. Las prisas: el origen del estrés

Salir de casa con el tiempo justo suele ser el origen de muchos de los problemas que aparecen después en carretera.

Cuando vamos tarde al colegio, es más fácil que aparezcan los nervios, el estrés, aceleremos más de la cuenta, prestemos menos atención a lo que ocurre alrededor o tomemos malas decisiones.

Y lo malo no es solo el trayecto. El problema continúa al llegar al centro educativo, con decenas de coches intentando encontrar aparcamiento al mismo tiempo o concentrados en las inmediaciones del colegio.

¿La mejor forma de evitarlo? Salir antes.

Planifica salir de casa con un margen de entre 10 y 15 minutos. Ese tiempo adicional te permitirá conducir más tranquilo y salvar imprevistos. ¿Retenciones? ¿Calles cortadas? ¿Obras? ¿Problemas para aparcar? Tendrás unos minutos extra para buscar alternativas sin que el llegar a clase se convierta en una situación de estrés.

2. Parar en doble fila o en lugares prohibidos: peligro para los peatones

La escena se repite cada mañana a las puertas de muchos colegios. Conductores que detienen el vehículo en doble fila, ocupan pasos de peatones o estacionan en lugares prohibidos con la excusa de que serán «solo dos minutos».

El problema de la vuelta al cole en coche es que esos pocos minutos pueden generar situaciones de riesgo para todos los usuarios de la vía. Un vehículo mal ubicado puede reducir la visibilidad de peatones y conductores, dificultar las maniobras o incluso hacer que los menores tengan que bajar del coche en condiciones peligrosas o cruzar entre vehículos en movimiento.

Aunque aparcar correctamente implique caminar unos metros más, merece la pena hacerlo. Nunca se debe sacrificar la seguridad por ahorrar dos minutos en el desplazamiento escolar.

3. Utilizar incorrectamente la silla infantil

Sistema de retención infantil correctamente instalado

El uso del sistema de retención infantil (SRI) no es una opción; es una exigencia legal y una medida de protección vital. Utilizarlo incorrectamente es uno de los errores más importantes de esta lista.

En España, los menores de estatura igual o inferior a 135 cm están obligados a viajar en SRI homologados según la normativa R-129 (o i-Size). Sin embargo, disponer de una silla infantil homologada no garantiza por sí solo una protección adecuada: debemos instalarla correctamente y comprobar que el niño queda bien sujeto en ella.

Verifica siempre que los conectores Isofix muestren los indicadores en verde o que el cinturón de seguridad pase exactamente por las guías señaladas por el fabricante. Los expertos aconsejan que los niños viajen a contramarcha al menos hasta los 15 meses. En el caso de los mayores, se recomienda el uso de la silla infantil o elevador hasta que alcancen los 150 cm de altura.

No es un asunto menor. Según la Dirección General de Tráfico (DGT), solo el 46% de los menores viajan correctamente en su sistema de retención. En la vuelta al cole, comprueba que su instalación y uso es el correcto.

4. No comprobar que el cinturón está bien colocado

Cuando los niños crecen, llega un momento en que quieren hacerlo todo solos: abrir la puerta, sentarse, abrocharse el cinturón… Y aunque es positivo que ganen autonomía y fomentar su independencia, la supervisión del adulto sigue siendo imprescindible.

Antes de arrancar, comprueba que el arnés del sistema de retención infantil o que el cinturón de seguridad, en su defecto, estén bien abrochados. Intenta pellizcar la cinta vertical: si logras coger pliegue de tela, significa que está demasiado flojo y debe tensarse más.

Presta atención también a la ropa, sobre todo en los meses más fríos. Los abrigos gruesos pueden impedir que el sistema de sujeción quede correctamente ajustado al cuerpo y cumpla su función. Antes de sentar al niño, quítale las prendas voluminosas que puedan crear holguras. Son solo unos segundos, y ganarás mucho en seguridad.

5. Permitir que los niños viajen con la mochila puesta

Un error muy común por falta de tiempo es dejar que el niño se suba al coche llevando la mochila puesta a la espalda.

Este fallo impide que la espalda del menor apoye por completo sobre el respaldo de la silla, anulando la eficacia del arnés o el cinturón y de los reposacabezas ante un latigazo cervical.

Además, provoca que la banda diagonal del cinturón, en caso de que el menor viaje solo con ello, no pase por encima de la clavícula, sino sobre el cuello, pudiendo causar cortes o ahogamiento en un frenazo.

Lo recomendable es retirar la mochila de la espalda antes de iniciar el trayecto y colocarla en un lugar seguro, donde no pueda desplazarse libremente por el habitáculo, como en el maletero o en el suelo del vehículo tras los asientos delanteros.

6. Llevar objetos sueltos dentro del habitáculo

Y hablando de mochilas, hay otro error relacionado: dejar objetos sueltos por el interior del coche. Botellas de agua, juguetes, tablets, paraguas… En el día a día, vamos acumulando cosas en los asientos sin ser conscientes del peligro que suponen.

En caso de impacto o frenazo brusco, incluso a velocidades relativamente bajas, los objetos sueltos pueden salir disparados como proyectiles multiplicando por mucho su peso. Un ‘efecto elefante’ que puede comprometer seriamente la seguridad de los ocupantes del vehículo.

Para evitar serias consecuencias, lo correcto es que los objetos viajen en el maletero o dentro de los compartimentos del vehículo. En caso de necesitar más espacio, los organizadores para asiento también pueden ser muy útiles para mantenerlos sujetos dentro del habitáculo.

El coche debe estar lo más despejado posible: no solo por orden; también por seguridad.

7. Distraerse con el móvil mientras esperamos

Las aglomeraciones a las puertas de un colegio pueden convertirse en un momento peligroso. En ocasiones, mientras esperamos a que salga el niño, buscamos cómo matar el tiempo y, cuando nos queremos dar cuenta, ya estamos más pendientes de la pantalla del móvil que de lo que ocurre a nuestro alrededor.

El uso del teléfono móvil es una de las principales distracciones en carretera en España. En un entorno escolar, debemos ser especialmente cuidadosos: los menores pueden aparecer de forma repentina entre los coches, cruzar sin mirar o cambiar de dirección de manera imprevisible, o podemos necesitar reaccionar ante maniobras de otros conductores.

Un despiste de apenas unos segundos puede tener serias consecuencias, aunque pueda parecer que la situación no supone riesgo alguno. Lo mejor, en este caso, es guardar el teléfono y dedicar toda la atención al entorno en la entrada y salida de los colegios.

8. Confiarse en las inmediaciones del colegio

Niño bajando del coche para entrar en el colegio en la vuelta al cole

El pensamiento de «ya hemos llegado, estamos al lado» provoca que muchos conductores bajen la guardia al aproximarse a los centros educativos. Grave error. No por quedar poco trayecto o circular despacio ya estamos exentos de riesgos.

Los alrededores de los colegios son entornos especialmente complejos. En pocos metros coinciden peatones, bicicletas, patinetes, autobuses escolares y vehículos particulares entrando y saliendo constantemente, lo que incrementa los riesgos. Maniobras como las de marcha atrás, giros ajustados y apertura de puertas son causa habitual de atropellos y pequeños impactos, sobre todo en niños, que aún no tienen la capacidad de ir alerta de un adulto.

Por eso, en las inmediaciones de un centro escolar, conviene extremar la precaución, reducir la velocidad y anticiparse a los movimientos inesperados.

También es recomendable que los menores entren y salgan del vehículo por el lado de la acera, en lo posible. Si para mayor seguridad tenemos que aparcar más lejos y caminar unos metros hasta la puerta del colegio, merece la pena asumir esa pequeña incomodidad. ¿Qué son dos minutos más comparados con evitar una situación peligrosa?

La vuelta al cole también empieza al volante

La rutina escolar puede hacer que los trayectos en coche hasta el colegio se conviertan en algo automático. Precisamente por eso es importante no bajar la guardia.

Salir con margen de tiempo suficiente, aparcar correctamente, utilizar adecuadamente los sistemas de retención infantil, comprobar los cinturones de seguridad y mantener la atención en todo momento son gestos sencillos que contribuyen a mejorar la seguridad.

Además, los niños aprenden observando. Nuestros buenos hábitos al volante serán la primera y mejor lección de educación vial para los futuros conductores.

En esta vuelta al cole, ten en cuenta qué es lo importante cuando cojáis el coche. Llegar a clase cinco minutos antes nunca debería estar por encima de la seguridad.

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