
¿Los vehículos eléctricos se incendian más? ¿No sirven para viajar? ¿Hay que cambiar la batería cada pocos años? A pesar de que cada vez son más habituales en las carreteras, los coches eléctricos siguen siendo objeto de dudas, medias verdades y creencias que no siempre se ajustan a la realidad.
La actualidad tampoco ayuda. En los últimos días se ha generado un intenso debate a raíz del veto de algunos aparcamientos al vehículo eléctrico por miedo a posibles incendios. Una polémica que ha vuelto a poner sobre la mesa la pregunta del millón: ¿son realmente tan peligrosos?
Como ocurre con cualquier tecnología relativamente nueva, alrededor del coche eléctrico han surgido numerosos mitos que se repiten una y otra vez, incluso cuando los datos y la experiencia real cuentan otra historia.
Si estás pensando en dar el salto al eléctrico o simplemente quieres conocerlos mejor, en Racers desmontamos 7 de sus mitos más extendidos. ¡Arranquemos!
Contenido
Mito 1: Los vehículos eléctricos se incendian más que los de gasolina
Probablemente sea el rey de los mitos sobre el coche eléctrico. Y la reciente polémica sobre su limitación de acceso a algunos parkings ha reavivado el debate sobre la seguridad de sus baterías.
Es cierto que un incendio en una batería de litio tiene características diferentes a las de un vehículo de combustión y que, en algunos casos, puede ser más complejo de extinguir. Pero eso no significa que los incendios sean más frecuentes.
De hecho, según diversos estudios en seguridad vial, los incendios en vehículos eléctricos son menos habituales que en los coches gasolina o diésel. ¿Por qué? Sencillo: los vehículos de combustión transportan decenas de litros de carburante altamente inflamable y numerosos elementos mecánicos sometidos a altas temperaturas.
¿Significa eso que un eléctrico no puede incendiarse? Por supuesto que no. Ningún vehículo está libre de riesgos. Pero afirmar que los coches eléctricos arden con mayor frecuencia es una simplificación injusta.
Lo que sí es cierto es que, cuando una batería se incendia, los protocolos de actuación suelen requerir tiempo y recursos distintos para su extinción, lo que ha llevado a algunos parkings a pecar de cautelosos.

Mito 2: Con un coche eléctrico es imposible viajar
Hace unos años esa afirmación tenía más sentido. Hoy en día, cada vez menos.
La autonomía de los vehículos eléctricos ha aumentado considerablemente durante la última década. En la actualidad, muchos modelos superan los 400 km y algunos se acercan o incluso pasan de 600 km. Además, la red de puntos de carga no ha parado de mejorar.
¿Se puede hacer un viaje de 800 kilómetros con un coche eléctrico? Sí. Miles de conductores lo hacen cada año.
Eso sí, la experiencia no es exactamente igual que con un coche de gasolina o diésel. En lugar de repostar en cinco minutos y continuar el trayecto, toca planificar la ruta y hacer algunas paradas más prolongadas para recargar la batería.
Para algunos conductores puede ser una molestia. Para otros, la excusa perfecta para un café tranquilo o estirar las piernas. El coche eléctrico ya no es solo un vehículo urbano: simplemente supone adaptar los hábitos del viaje.
Mito 3: La batería dura cuatro días y cuesta un dineral cambiarla
Es una de las pesadillas recurrentes entre quienes se plantean dar el salto al vehículo eléctrico. La batería es uno de los componentes más caros del coche, y muchos conductores temen que ‘muera’ pronto y obligue a una sustitución costosa.
La realidad en la calle, sin embargo, está demostrando que las baterías modernas envejecen mejor de lo que se pensaba tiempo atrás. La gran mayoría de los fabricantes ofrecen garantías de hasta 8 o más años, asegurando que la batería mantendrá un mínimo de su capacidad original durante ese periodo.
Los datos de coches eléctricos que llevan ya muchos años circulando apuntan a que la degradación suele producirse de forma gradual. ¿La batería pierde autonomía con el paso del tiempo? Sí. Igual que ocurre, por ejemplo, con la de un smartphone. ¿Se queda inutilizada a los pocos años? En absoluto.
Mito 4: No hay suficientes puntos de carga
Otra verdad durante los primeros años de expansión del vehículo eléctrico que se ha quedado anticuada. Aunque aún existen diferencias importantes según la zona, la infraestructura de carga ha mejorado notablemente.
Según el barómetro de la ANFAC, España cuenta actualmente con 55.077 puntos de recarga. Las ciudades se van llenando cada vez con más estaciones públicas, centros comerciales con cargadores y aparcamientos preparados para este tipo de vehículos; y las principales carreteras disponen de una red creciente de electrolineras de carga rápida y ultrarrápida.
¿Eso significa que todo es perfecto? No.
Todavía algunos conductores se encuentran con cargadores fuera de servicio, estaciones saturadas o zonas con menor cobertura. Pero afirmar que no existen suficientes puntos de carga ya no refleja la realidad de gran parte del país. La infraestructura sigue evolucionando y cada año se incorporan nuevas instalaciones.
Mito 5: Los vehículos eléctricos son mucho más caros
Aquí la respuesta es un «depende» muy honesto según se haga la comparación.
Si miramos exclusivamente el precio de compra, muchos vehículos eléctricos siguen siendo más caros que sus hermanos de gasolina o diésel. Sin embargo, el coste total de un coche no es solo su importe en el concesionario ni termina cuando se sale del mismo.
Al calcular el coste total de propiedad a lo largo de los años, la balanza empieza a equilibrarse mucho, especialmente si se hacen muchos kilómetros al año y/o se puede cargar en casa. El vehículo eléctrico supone ahorrar en combustible, menor mantenimiento y cuenta con ventajas fiscales y posibles ayudas a la compra.
Por eso, cada vez más expertos recomiendan analizar su coste total y no únicamente el precio inicial. Un coche más barato al comprarlo no siempre resulta más económico a largo plazo.
Mito 6: Los eléctricos contaminan más por culpa de las baterías
Este es uno de los debates más complejos e interesantes.
Es cierto que fabricar una batería de litio requiere recursos, energía y materias primas cuya extracción tiene un alto impacto ambiental. El proceso de producción de un coche eléctrico es, de primeras, más contaminante que el de un vehículo convencional.
Sin embargo, la comparación no debería terminar en la fábrica.
A lo largo de su vida útil, un vehículo eléctrico no emite gases de escape nocivos durante la conducción y puede alimentarse con energías renovables, con lo que su huella ecológica se reduce drásticamente.
Diversos estudios han concluido que, a largo plazo, el coche eléctrico compensa el mayor impacto inicial de su fabricación y acaba contaminando menos que los vehículos de combustión. Lo importante es observar todo el ciclo de vida del eléctrico, no únicamente una parte del proceso.
Mito 7: Los coches eléctricos no necesitan mantenimiento
Pensar que los vehículos eléctricos no pisan el taller es un craso error. Es cierto que tienen muchísimas menos piezas móviles que un vehículo de combustión y eliminan elementos como el aceite, las correas de distribución o los sistemas de escape, lo que ahorra sustos mecánicos y visitas frecuentes al taller.
Pero eso no significa que no necesiten atención. Mantenimiento sí que hay, aunque sea más sencillo y menos costoso.
Los neumáticos sufren con el mayor peso, los frenos requieren revisiones, la suspensión sigue trabajando duro en cada bache y el sistema de climatización también necesita mantenimiento periódico.
En otras palabras: ¿el mantenimiento es menos complejo? sí; ¿inexistente? no.

La auténtica realidad del vehículo eléctrico
El coche eléctrico no es la panacea absoluta y todavía tiene retos por delante: desde seguir ampliando la infraestructura de cargadores hasta reducir el precio de compra de algunos modelos o mejorar los tiempos de carga frente a un repostaje convencional.
Pero tampoco es ese coche lleno de limitaciones que todavía aparece en algunas conversaciones.
La reciente polémica sobre el veto en algunos aparcamientos y el posible riesgo de incendio es un buen ejemplo. Ante noticias llamativas, es fácil quedarse solo con los titulares y caer en los mitos que acompañan al vehículo eléctrico. Entender el contexto completo, sin embargo, suele ofrecer una imagen más precisa.
Antes de decidir si dar el salto, analiza si se adapta a tu uso real. El vehículo eléctrico quizá no sea para todo el mundo… pero tampoco es como algunos todavía lo pintan.
